Deforestación
Cuando los bosques emiten Carbono en lugar de absorberlo
La vegetación tiene junto con el suelo un papel importante en la fijación de una parte del carbono atmosférico del planeta. Suelo y vegetales almacenan de forma natural entre 3 y 4 gigatoneladas de carbono anualmente. La deforestación hace que 1,6 gigatoneladas de carbono se expulsen cada año a la atmósfera. El saldo positivo de almacenamiento por la vegetación y los suelos es, entonces, de 1,6 gigatoneladas al año, es decir un cuarto de las 6,8 gigatoneladas emitidas cada año por las actividades humanas (producción de energía, transporte y cultivo de tierras).
El aumento en la concentración de carbono de la atmósfera y las temperaturas más templadas observadas durante el último siglo, estimularon en un primer momento la producción vegetal, lo que llevo a considerar los bosques como “yacimientos de carbono”. Entonces los países industrializados podían compensar sus emisiones con plantaciones, idea recogida en el Protocolo de Kioto.
El problema es que las proyecciones indican que la capacidad de la vegetación para absorber el carbono va a alcanzar un umbral hacia el 2050, debido al estrés provocado por el recalentamiento y la proliferación de parásitos, momento en el que los bosques pasarían a desempeñar el papel de emisores de carbono.
Ante este panorama, hay quien sugiere el talar los bosques viejos, que están en equilibrio y no absorben carbono, y sustituirlos por plantaciones de especies de rápido crecimento como eucaliptos, acacias ,etc. lo que constituye una pérdida irreparable de biodiversidad. Además la explotación industrial de la madera fragiliza los bosques al abrir senderos que desecan la vegetación. Si a esto unimos el efecto del recalentamiento global en el sotobosque, aumentaríamos sensiblemente el riesgo de incendios, como estamos comprobando en los últimos años. Dichos incendios suponen la emisión de varias gigatoneladas de carbono a la atmósfera, el equivalente de las emisiones europeas anuales.
Fuente: Atlas Medioambiental, Le Monde Diplomatic. 2008
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